sábado, 7 de julio de 2012

Encuentros inesperados y necesarios

Cada vez que me encuentro con gente que no veo hace tiempo - personas con las que he cruzado palabras en algún momento de mi vida, y que por lo tanto me generan la obligación moral de no ignorarlas- la cosa es más o menos así:

"-Buena!, tanto tiempo que no nos vemos ¿Cómo hai estado?
-Bien, bien...¿y tú?...(tomo un poco de aire para fingir un estado de exaltación por la naturaleza sorpresiva del encuentro, y quedar como un ser afable digno de ser apreciado por la humanidad)....
¡Que coincidencia querida/o (inserte nombre de persona cuyo estado emocional/de salud no me genera ninguna curiosidad) toparnos acá en (inserte nefasto lugar donde jamás pensé que me encontraría con esa persona)!
 ¿En que estai?..(Inmediatamente después de formulada la interrogación, pienso que la cagué y que no debí haberla hecho, porque se que en el fondo ella/él me va a preguntar lo mismo, y no voy a saber que responderle.)

-Ah!, bueno, mira, he estado...(inserte historia de sus últimos meses/años que no me importa, pero que al escucharla trato de hacer como que sí, asintiendo constantemente para que piense que estoy atento a cada uno de los aburridos hechos de su vida de los que convenientemente no me he enterado por no estar en contacto con ella/él. )

..Y después llega la pregunta típica...

-¿Qué es de tu vida? 

(Es ahí cuando instintivamente respondo lo que más rápido me viene a la mente)

-Eeeeehhh, bueno...ahora sacando los ramos, me queda poco ya pa terminar, pero nah, todo bien.

-Que bueno, que bacán que esté todo bien. Nos vemos (...y se va en dirección contraria. Se que ella/él tampoco espera que nos volvamos a encontrar a menos que sea por una casualidad como ésta)

Ahí es cuando me doy cuenta que ante esa simple interrogación sobre lo que he hecho, solo he hablado de un aspecto de mi vida: el académico, un aspecto que ni siquiera forma parte de mis aspiraciones fundamentales de la vida, pero que sin embargo ocupa la gran parte de mi tiempo, no tanto porque me dedique mucho tiempo a estudiar o a terminar los trabajos de la U, sino que más bien porque constantemente me mortifico pensando en todas las tareas que tengo que hacer y que no hago, generando una angustia innecesaria que trato de aliviar con pasatiempos enfermos como lo son Facebook, o las apuestas deportivas. Pienso que es una situación estúpida, puesto que aquello que me genera mayores satisfacciones en la vida, como lo es la música; jugar con los acordes de la guitarra, y tratar de escribir letras expresivas y choras, queda en un segundo y tercer plano por las urgencias de una carrera (Psicología) que no está cumpliendo con las expectativas que me hicieron elegirla como profesión a seguir. Después pienso que tal vez yo no estoy cumpliendo con las expectativas que alguna vez tuve sobre mí mismo, o tal vez tenga que ver más con un proceso oscuro que estoy viviendo (o re-viviendo) y que me hace ver todo de forma tan pesimista.

Como sea, lo que mejor puedo sacar en limpio de encuentros como éstos, es que incluso (o más bien, sobretodo) las personas menos relevantes para tu vida, que por casualidades de la vida se vuelven a encontrar contigo, pueden hacerte el favor que más necesitas: Hacer evidente tus grandes miserias, tu gran ineptitud vital, pa ver si en una de esas despabilai.




jueves, 7 de junio de 2012

Otro blog

Todavía conservo la cuenta de mi blog anterior. Era poesía más que nada. Mucho delirio estético. Acá de todas formas procuraré que las palabras sean tratadas con cariño y respeto.